Mostrando entradas con la etiqueta Ivette Barrientos Ruiz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ivette Barrientos Ruiz. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de junio de 2012

Karen "El secreto" Parte 1


Ya quiero olvidarte, me pesa el alma de tantas lagrimas,
siento como el tiempo consume lo poco que dejaste,
la soledad se apodera de mi cuerpo viejo y cansado
mientras te veo a lo lejos...como eres feliz.
Hasta hace poco creí haber dejado de amerte,
no sé porque te perdí, si lo nuestro era inmenso
y así...trás esa terrible batalla, "volví a nacer"
Mentir y fingir, guardar este gran secreto...
lo quiero gritar al viento y así llegará hasta ti,
la voz de tu pequeña niña de cabello blanco,
hacía tu pecho, hacía tu alma, hacia nuestro amor
que antes lo era todo y ahora para ti...
no significa nada. 

lunes, 7 de mayo de 2012

A una gran mujer...



¿QUIEN NO HA PERDIDO A ALGUIEN ESPECIAL?

Esa persona a la cual, estamos unidos con un delgado hilo, la persona con quien siempre o en ciertas ocaciones discutimos, alguien que inconcientemente amamos mas nunca somos abiertos a expresarlos.
Si, hablo de nuestra madre (apuesto a que nadie habìa pensado en ella) y en esta ocasiòn quiero dedicarle este escrito a una madre que para mi es simbolo de adminracion, un gran ejemplo de vida. Por un gran desempeño en la vocaciòn màs difìcil...ser mujer.
Creo que la mujer de quien hablo se merece un gran homenaje para honrrar su memoria, esta madre (esplendida) lucho con todas sus fuerzas para educar, alimentar, criar a sus tres hijos ademàs de haber enfrentado una dura batalla contra la deabetes y ser una psicologa exelente de profeciòn.
Las memorias de su hijo menor Yami y su afàn de no perder los recuerdos, muy gratos para èl (y para mi), son las que me inspiraron a escribir esta nota.
Ella, que con ferocidad y valentia dìa a dìa enfrento la enfermedad que angustiaba a su familia, algo que para muchos pareciera no ser tan grave pero quien la vive sabe lo difícil que es llevar su vida de manera "normal". ¡Qué fortaleza!, sin contar lo que significa el tener un bebe, el ser madre (me refiero a la lavor de parto).
Además de luchar con su enfermedad, esta admirable mujer con tenacidad afrontó las problemas que se generaban en su familia, asuntos personales que por respeto a sus hijos, no he de revelar.
Los atemorizantes momentos de su enfermedad, como aquella ocasión en que esta mujer valiente, golpeo sus delicadas piernas contra las patas del comedor que hizo sangrar sus venas abultadas. Y es ahí donde Yami aún en su temor y cierto grado de panico, mantuvo la calma (vaya que es sorprendente), él sin dejar de presionar la herida llamó a su padre, quien se dirigio de inmediato y con rapidez hacia su hogar para después dirigirse al hospital.
¿Qué sentirías, si tu madre se desploma sin razón alguna en la entrada de tu hogar, callendo a los pies de tu padre?
Tiempo después, no sé muy bien cuanto, esta gran madre y mujer llego grave al doctor, ahí donde los medicos luchan por salvar vidas. En ese blanco edificio ella, tan fuerte comenzo a debilitarse, era el momento de partir...
Con gran tristeza y pesar esa mujer admirable de la que habló, partió. Su familia con dolor tuvo que afrontar su muerte y ahora, nuestro buen amigo Yami se culpabiliza de no haber entregado lo suficiente, de pasar los viernes con sus amigos (lo que nosotros llamamos viernes sociales), de no expresar todo lo que sentía por ella, de no agradecer cada cosa que hacía por su bienestar.
Una enorme nostalgía lo embuelve al no poder contarle a su madre sus experiencias de vida, sin poder compartir sus triunfos y caídas, su nervio y su tranquilidad mas...siempre pensando en ella con amor y respeto.
Yami recuerda los gratos momentos de su corta visita al mercado de valle de aragon, donde él decía con gran alegría-¡¿Mamá, mamá, me das tres pesos para comprarme unas papas?!- y ahí iba su pequeñin, felizmente a comprar su botana. Que maravillosa imagen la de un hijo y una madre haciendo su mandado.
Así que...¿Por qué no voltear a mirar con amor y admiración a una mujer que cruza la calle, a una prostituta pues su trabajo no es nada fácil y no por ello es menos mujer, o simplemente a nuestra propia imagen maternal?
¿Por qué no ser capaces de abrazarla y decir "Te amo"?
"La vida es un instante, pequeño, fugaz...
las palabras se las lleva el viento...
pero los recuerdos, esos, permanecen en la memoria y en el corazón."
No tengas miedo de decirle a esa gran mujer cuanto es que la amas, la admiras, la respetas porque el día de mañana tal vez no este ahí.
Y si ya ha partido, ten por seguro de que mientras permanesca el recuerdo, ella vivirá al igual que siempre, no importa que, tú madre siempre estará apoyandote y orgullosa de ver en lo que te has convertido (raras veces dejan de hacerlo).
Antes de despedirme un breve consejo para aquellos que piensan no serán buenos padres:
"No puedes ser buen padre,
si no eres un buen hijo."
Y para mi querido Yami creo que jamás me cansaré de repetirlo...ella, esta orgullosa de ti y contigo.
Me despido con esto:
Una mujer sin importar su color de piel, su religion, pais, etc; libra las batallas más increibles que apuesto, ningun hombre podría afrontar con gran valor y responsabilidad...chicas, ser mujer es una razón para luchar (si, lo saque de un libro, pero que va).


viernes, 16 de septiembre de 2011

La poeta-por Mario Andres Diaz aldama

La Poeta 1/2

... E Ivette mirò con consuelo que su padre se marchaba a trabajar.
Fue al baño y se limpiò la cara con un poco de agua mientras pensaba en su primer verso (que diez y seis años mas tarde se convertiria en uno de los màs gloriosos y renombrados en todo el mundo incluido en su libro "Diario de un poeta".

La Poeta 2/2

Levantò la mirada y se viò reflejada en el espejo. Sì, alli estaba ella; una niña de sòlo once años cuyos talentos literarios apenas florecìan. Vio su rostro aùn hùmedo, se desabrochò la camisa, y las dejò expuestas. Alli estaban. Dos pequeños botones de primavera surgiendo en su pecho. Era verdad, la infancia quedaba atràs, pronto serìa mujer...


La Poeta: El Preludio 1/5

Es dificil decir con exactitud cuàndo empezò la hisoria de Ivette.
Sòlo recuerdo que el cruel otoño no daba tregua a las dèbiles hojas de los olmos que caìan con lentitud, cobijadas por el suave y susurrante viento de aquella tarde sepia.
La vì. Una pequeña niña de seis años. No era una niña comùn y corriente, ella sabìa lo que serìa de su vida veinti dos años despuès.


La Poeta: El Preludio 2/5

Comenzò entre los dos una bella amistad que futuramente se convertirìa en la mayor experiancia emocional en nuestras vidas. Aquellos que nos conocieron de niños, veìan en nosotros una esperanza para el mañana... pero ya me desviè del tema. Ivette, como muchas niñas, crecìò junto con sus caderas y sus pechos que comencè a notar cuando yo tenìa doce años. Sì, me estaba convirtiendo en un joven... mi infancia quedaba atràs...


La Poeta: El Preludio 3/5

Ivette apenas alcanzaba su primera dècada de edad cuando nos besamos por primera vez en la sala de su casa. Era una niña sin prejuicios, llena de sueños.
Con ese beso, supimos de inmediato que nuestras vidas terminarian un dìa juntas bajo las mismas sàbanas, en una habitaciòn, de nuestra casa.

A veces me contaba sobre su padre. Un hombre frìo, sin duda.

La Poeta: El Preludio 4/5

Sì, un hombre que vivìa para ser un tirano en su casa; una tirania que se verìa reflejada años mas tarde en un verso llamado "Aves y serpintes", escrito por la menor de sus tres hijas. Un hombre que entrò una noche en la habitaciòn de Ivette cuando ella tenìa sòlo once años. Habìa entrado para darle las buenas noches, pero su aliento alcoholico habìa hecho de sus buenas intenciones, un bestia hambrienta de carne...


La Poeta: El Preludio 5/5

No hubo vìctimas esa noche. Ese hombre consiguiò llegar a su cama y dormir tan tranquilo como si no hubiera pasado nada (para èl asì serìa a la mañana siguiente que la resaca no le permitiera recordar nada en bsoluto).
Durante toda la noche, la pequeña niña atormentada se preguntaba ¿Què pudo haber ocurrido si su madre no hubiera sido tan oportuna?
Por la mañana siguiente, la pequeña asomò la mirada por la ventana, e Ivette mirò con consuelo que su padre se marchaba...

Continúa...

P.D: Es te verso lo escribió un ángel para contar su historia de amor, un gran poeta...graicias Andy